La provincia adhirió a la Semana Mundial del Parto Respetado, bajo el lema: “¿40 semanas? El nacimiento tiene el momento correcto, no el programado”. Obstétricas analizaron el valor del conocimiento de los derechos que protegen a las madres, padres e hijos al momento del nacimiento.

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Desde el inicio de la gestión, el Ministerio de Salud trabaja en la regionalización de la atención del componente perinatal y familiar con el objeto de establecer la complejidad de los servicios y organizar la red de derivación en función de garantizar la atención en maternidades seguras y adecuadas a la implementación de las Condiciones Obstétricas y Neonatales Esenciales definidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Conceptos para fortalecer

Dos obstétricas del Hospital Materno Infantil San Roque de Paraná contribuyeron a pensar en el sentido de la Semana Mundial del Parto Respetado y la Ley Nacional 25.929.

Para Gisela Fosgt, “respetar es un trabajo diario hacia la vida misma, el cuerpo, las emociones y la decisión de la mujer”. Concretamente el lema 2017 de la Alianza Francesa por el Parto Respetado, (Afar) por sus siglas en francés, es ¿40 semanas? El nacimiento tiene el momento correcto, no el programado. En este sentido, Fosgt explicó que “también parto respetado es el buen acuerdo entre la mujer y el equipo de profesionales de la salud durante el embarazo, el procedimiento del parto y el nacimiento del hijo”.

“Las obstétricas somos propulsoras de que cada bebé decida cuándo nacer y también respetar los tiempos de la mujer y cada embarazo, acompañando el proceso y facilitando la información adecuada. El respeto es hacia la mujer, el bebé por venir y la pareja, en síntesis la historia personal”, explicó.
Por su parte Rosana Pohl, también obstétrica del nosocomio paranaense, refirió a la investigación del médico francés Michel Odent en la materia y el surgimiento, en noviembre de 2000, de la Red Latinoamericana y del Caribe para la Humanización del Parto y el Nacimiento (Redlacahupan). De lo que se trata, entonces, es de “permitir que un parto se desarrolle naturalmente –como debe ser– y con la menor cantidad de intervenciones posibles o ninguna y sólo intervenir en el momento necesario”.

En torno al parto respetado Pohl reafirmó: “No es un capricho o moda del momento, hay estudios serios que avalan la incidencia, traumática o no, de la experiencia del nacimiento en las distintas etapas de la vida. El parto tiene su proceso fisiológico que es natural, no se debe contrariar”.
Origen internacional y legislación nacional

En 1985, la Organización Mundial de la Salud (OMS) realizó una reunión en la ciudad brasileña de Fortaleza y de ese encuentro surgió la declaración “El nacimiento no es una enfermedad”, que inició el proceso de transformación del modelo de atención.

En Argentina, la Ley 25.929 sobre Derechos de Padres e Hijos Durante el Proceso de Nacimiento fue sancionada el 25 de agosto de 2004, promulgada el 17 de septiembre de ese año y reglamentada once años después mediante el Decreto 2035/2015.
El texto legal promueve que se respete a la familia en sus particularidades –raza, religión, nacionalidad– y que se la acompañe en la toma de decisiones seguras e informadas.

Derechos del recién nacido y sus padres

La madre tiene derecho:
• A ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pueden tener lugar durante el parto y postparto y participar activamente en las decisiones acerca de las alternativas distintas, si es que existen.
• A ser considerada como persona sana, de modo que se facilite su participación como protagonista de su propio parto.
• A un parto respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados.
• A ser informada sobre la evolución de su parto, el estado de su hijo o hija y, en general, a que se le haga partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales.
• A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación.
• A elegir quién la acompañe durante el trabajo de parto, parto y postparto.
• A tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales.
• A ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar.
• A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña.
• A ser informada específicamente sobre los efectos adversos del tabaco, el alcohol y las drogas sobre el niño o niña y ella misma.

Asimismo el recién nacido tiene derecho a ser tratado en forma respetuosa y digna; a su inequívoca identificación; a no ser sometido a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación o docencia; a la internación conjunta con su madre en sala; a que sus padres reciban adecuado asesoramiento e información sobre los cuidados para su crecimiento y desarrollo, así como de su plan de vacunación.

(Prensa Ministerio de Salud),

 

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